Por Aníbal Blasco – Licenciado en Comercialización
En Misiones, la política volvió a moverse esta semana con señales concretas que la ubican de lleno en el camino hacia el próximo turno electoral y que apuntan a cuidar el bolsillo de la gente y la paz social del territorio. Pero lo hizo en un contexto que no admite distracciones, la economía aprieta el consumo cae y la sociedad exige respuestas inmediatas. En ese delicado equilibrio entre gestión y construcción política se inscriben los últimos movimientos, que combinan un reclamo firme a la Nación, una reorganización interna del oficialismo y señales de continuidad en la gestión.
En el plano económico, la provincia dio un paso que no es nuevo en su planteo, pero sí significativo en su oportunidad. Desde la Cámara de Representantes se impulsó la creación de un Encuentro Misionero y un proyecto para que el Poder Ejecutivo Nacional avance en la creación de un régimen diferencial y específico para Misiones, basado en exenciones impositivas nacionales y beneficios aduaneros. El planteo recoge un reclamo histórico del sector productivo, comercial e industrial, que en los últimos meses volvió a intensificarse frente a un escenario adverso.
La particularidad misionera es conocida, pero no siempre atendida en su real dimensión. Más del 90% de sus fronteras son internacionales, Eso implica competir de manera directa con Brasil y Paraguay en condiciones que muchas veces resultan desiguales por diferencias cambiarias, fiscales y regulatorias. A esa situación estructural se suman los altos costos logísticos y la distancia con los principales centros económicos del país, lo que encarece la producción y el comercio.
Los datos recientes terminan de completar el cuadro. La inflación en el Nordeste volvió a acelerarse y alcanzó en marzo el 4,1%, la más alta del país, impulsada principalmente por la suba de tarifas y combustibles decisiones que dependen del Gobierno nacional, agravando la situación económica de la gente con prácticamente un año consecutivo de suba de la inflación. En ese contexto, el reclamo misionero deja de ser una aspiración teórica para convertirse en una necesidad concreta: reducir la carga impositiva nacional —que en algunos productos representa hasta el 80% del precio final— para sostener actividad, empleo y consumo.


Misiones acerca proyectos claros para ganar competitividad
La propuesta incluye la revisión del IVA, reducción o eliminación del impuesto a las ganancias para determinados sectores, eliminación de tributos a los combustibles, alivio en los impuestos al cheque y beneficios aduaneros para exportaciones como la yerba o el té. No se trata de un planteo aislado del poder político, sino de una demanda acompañada por cámaras empresarias y actores de la economía real, que advierten que sin condiciones diferenciales será cada vez más difícil competir y crecer.
Mientras ese reclamo se instala nuevamente en la agenda con apoyo casi total de los sectores económicos, el tablero político provincial también mostró movimientos claros. La convocatoria realizada a conformar un gran Encuentro Misionero esta semana marcó el inicio de una nueva etapa dentro del oficialismo, con una consigna definida: abrir el juego y construir un frente más amplio con eje en el trabajo, la producción y la reactivación. No fue una reunión más, sino dada en los hechos, el primer gesto concreto de cara al proceso electoral que se avecina.
El conductor del espacio, Carlos Rovira, interpretó que el contexto social y económico exige una reconfiguración política a los fines de ampliar la base, salir al territorio, recuperar cercanía con la gente y actualizar el lenguaje de la política. La respuesta interna no se hizo esperar. Una dirigencia que todavía reflexiona acerca del 2025 – con dificultades para conectar con el humor social— recibió el mensaje con entusiasmo y comenzó a reorganizarse.
En ese marco, se definió avanzar con una mesa de coordinación y se puso en marcha el armado territorial, con eventuales candidatos que empezarán a recorrer la provincia, entre los que se destaca el intendente Lalo Stelatto, y otros que harán lo propio en la ciudad de Posadas. Para Misiones no hay nombres cerrados, pero sí una decisión tomada, la de moverse con anticipación, con más presencia en el territorio, más contacto directo y menos distancia política.
Ahora bien, conviene evitar lecturas apresuradas. Este movimiento interno no equivale, por sí solo, a un cambio en el humor social. Todavía muy temprano para trasladar esa percepción a la sociedad.
Lo que aparece como un dato relevante es el intento de volver a la matriz original. Una construcción amplia, con vocación de sumar y con el foco puesto en la gente. La idea de “Encuentro Misionero” sintetiza esa intención de apertura en un tiempo donde la fragmentación política y el desencanto social marcan el ritmo. No es solo un cambio de denominación; es una señal de reposicionamiento en un escenario más exigente.
En paralelo a estos movimientos políticos, la gestión siguió mostrando actividad en áreas sensibles. La realización de la Expo Agroindustrial en Oberá, con una convocatoria que superó las 5 mil personas por día, volvió a poner en valor el entramado productivo regional, con especial énfasis en la innovación, el desarrollo metalmecánico y la articulación entre sector público y privado. En un contexto económico complejo, estos espacios no solo exhiben capacidad productiva, sino también una decisión de sostener la actividad y apostar al crecimiento.
En el plano institucional, también se destacó el reclamo realizado por el gobernador Hugo Passalacqua ante la Nación para la regularización de una deuda superior a los 2.500 millones de pesos correspondiente al programa Incluir Salud. Se trata de fondos destinados a centros que atienden a personas con discapacidad, cuya demora afecta directamente a instituciones, profesionales y familias en toda la provincia. El pedido, planteado en términos de responsabilidad institucional, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de respuestas concretas en áreas sensibles.
Estos ejemplos marcan un punto clave para lo que viene. La política puede moverse, reorganizarse y proyectarse, pero no puede desatender la gestión. La sociedad no está en modo electoral, está en modo supervivencia cotidiana. Y en ese terreno, lo que se espera no son discursos ni estrategias, sino soluciones.
Misiones parece haber entendido que se abre una nueva etapa. Hay un reclamo económico firme, una reconfiguración política en marcha y una gestión que busca sostenerse en medio de un contexto adverso. Pero el verdadero desafío recién empieza. Traducir ese movimiento en respuestas concretas para una sociedad que mira con atención, pero también con cautela.






































































