Estrategias para mantener viva la memoria, la historia de la guerra, “malvinizar” a los más jóvenes. A eso se refiere, entre otras cuestiones del conflicto bélico del que hoy se cumplen 44 años, el misionero que combatió en las islas del Atlántico Sur.
En un nuevo aniversario del comienzo de la Guerra de Malvinas -Georgias, Sandwich y Orcadas del Sur- conversamos con el ex combatiente Juan Solonyezny, quien abarcó una multiplicidad de temas en una enriquecedora conversación.
El misionero expresó su convicción de que las Malvinas volverán a ser argentinas y destaca la importancia de la diplomacia y el contexto internacional cambiante. Al ser consultado sobre la posibilidad de que los veteranos visiten las Islas, mencionó que la dificultad consiste en que se requiere Visa, aunque hay ejemplos virtuosos que facilitan el viaje, como el que ejerce la provincia de Corrientes, para quienes combatieron desde esa provincia.
Con respecto a las secuelas de la guerra, Solonyezny indica que la gravedad de un enfrentamiento de este tipo se puede graficar en el alto número de suicidios pos conflicto en ambos bandos, así como la importancia de la familia y la inserción social para lidiar con los recuerdos y traumas de la guerra.
El Director General de Veteranos hace hincapié en el término “malvinizar”, al que explica como la acción de mantener viva la historia de las Islas Malvinas, especialmente para las nuevas generaciones. Para los veteranos, las Malvinas son una actualidad, no solo historia, y sienten la responsabilidad de cuidar esa historia para que se mantenga lo más original posible. La motivación detrás de “malvinizar” es la convicción de que, más temprano que tarde, las Islas volverán a ser argentinas, bajo las leyes y la Constitución Nacional del país.
Según Juan Solonyezny, la experiencia de los veteranos de Malvinas se compara con la situación de los excombatientes en conflictos actuales en el sentido de que, a pesar de los años, el mundo sigue inmerso en conflictos bélicos, lo que lleva a preguntarse qué se ha aprendido. El ex combatiente reflexiona sobre cómo la soberbia, la falta de diálogo y entendimiento llevan a la guerra, y cómo el daño causado en múltiples conflictos a lo largo del mundo afectará a generaciones futuras, incrementando el odio y el resentimiento.
Además, menciona que, tanto en la guerra de Malvinas como en otros conflictos, el daño psicológico es inmenso. Destaca que, después de la guerra, tanto Argentina como Inglaterra tuvieron un número de suicidios que superó las bajas en combate. Esto lo lleva a cuestionar qué dejó Malvinas para que tantos ingleses se suicidaran, a pesar de que Inglaterra es una Nación con experiencia en conflictos. Enfatiza que el daño a la psique causado por la guerra es profundo y no se limita al campo de batalla.
En resumen, Solonyezny ve una similitud en el fracaso de la palabra y las consecuencias devastadoras de la guerra, incluyendo el impacto psicológico a largo plazo y el aumento del odio y el resentimiento, tanto en la experiencia de Malvinas como en los conflictos actuales.






































































