Por Germán Galarza
Passalacqua actualizó el festejo de la independencia para que sirva de relanzamiento del oficialismo: autonomía, defensa de los intereses provinciales y desafíos en la relación con Nación.
El jueves el gobernador Hugo Passalacqua encabezó el tradicional acto patrio por el día de la independencia, en esta oportunidad en Cerro Corá, y más allá de las habituales menciones al pasado, el mandatario se enfocó en el presente. El titular del ejecutivo subrayó la importancia de pensar con autonomía, defender los intereses provinciales y asumir los desafíos sin esperar necesariamente respuestas desde Buenos Aires.
“Los misioneros debemos pensar de forma independiente para tomar las riendas de los desafíos que se vienen”, señaló Passalacqua para referirse a la relación Provincia/Nación en la que prima un escenario de ajuste, disminución de recursos, transferencias de responsabilidades hacia las provincias y municipios.
La actualización del significado de la independencia dispuesta por Passalacqua oficia además como relanzamiento del oficialismo, parándose por sobre las internas y abocándose a la gestión cotidiana. Al mismo tiempo se explicita que se conservará la capacidad de decisión, la administración de recursos limitados y dentro dicha administración el establecimiento de prioridades, dado que históricamente las necesidades del interior han quedado postergadas por el poder central.
En otro tramo del discurso, el gobernador sostuvo que el proceso independentista fue el resultado de discusiones, diferencias y acuerdos entre representantes de distintas provincias. También afirmó que defender una posición política no obliga a convertir al otro en enemigo y que cambiar de opinión forma parte de la democracia. Estas últimas palabras resonaron dentro del oficialismo: se puede disentir sin descalificar y se puede construir sin romper.
La prioridad, sentenció el mandatario, debe ser la gente y sus problemas cotidianos. El deber de quienes ocupan funciones públicas es hacerle un poco más fácil la vida a los misioneros.
Un día antes se pudo ver ese discurso en acción: el gabinete provincial se reunió con 14 intendentes de la zona norte en Puerto Iguazú. El encuentro tuvo como eje la organización de mesas de trabajo donde cada jefe comunal pudo plantear directamente sus problemas ante los ministros y responsables de las distintas áreas.
Este método, lejos de las fotos y discursos de circunstancia, es más que necesario en estas circunstancias, con recursos que escasean, se necesita maximizar la eficiencia: evitar demoras, superposiciones y trámites que pueden prolongarse durante meses. Llevar el Gabinete al territorio permite ordenar prioridades, destrabar expedientes y determinar qué respuestas son posibles de manera inmediata y cuáles demandan una planificación más extensa.
Carlos “Kako” Sartori, ministro coordinador de Gabinete, definió ese mecanismo como una forma de articular acciones de cercanía y construir un gobierno eficiente. Su experiencia como intendente le permite comprender que los municipios constituyen la primera ventanilla frente a cualquier reclamo ciudadano. Cuando falta agua, se deteriora un camino, se necesita asistencia social o surge una demanda sanitaria, el primer teléfono que suena es el del jefe comunal.
Por eso, el vínculo entre la Provincia y las comunas no puede reducirse a transferencias de fondos o reuniones esporádicas en Posadas. Requiere una estructura política que escuche, coordine y acompañe. La presencia simultánea de todos los ministros en Puerto Iguazú consolidó un sistema de trabajo que ya había tenido experiencias anteriores en Montecarlo y 25 de Mayo y que apunta a extenderse hacia otras regiones.
Una dificultad expresada por todos los intendentes es la falta de recursos nacionales en la proporción que requieren las provincias y los municipios. Dicha falencia exige mayor coordinación entre provincia y municipios, puesto que Nación se retira de áreas sensibles, reduce transferencias, paraliza obras o posterga obligaciones, pero los problemas no desaparecen. Permanecen en cada barrio y terminan golpeando las puertas de los intendentes y del Gobierno provincial.
Debe subrayarse que Misiones no puede ni podrá resolver la crisis inducida por el gobierno nacional, ni el retiro del Estado de áreas sensibles, la desfinanciación orquestada por Milei de diversos organismos, ni la caída de la actividad económica en múltiples sectores, pero a lo que apunta la Provincia es a no quedar paralizada esperando que la situación cambie. Es fundamental construir herramientas propias, ordenar prioridades y reclamar lo que corresponde sin dejar de gestionar.
Cooperación interprovincial
La reunión entre los mandatarios misionero y correntino esta semana plasmó la idea de articulación, pero a nivel regional. Ambas provincias hermanas comparten necesidades en infraestructura, energía, logística, producción, turismo y desarrollo forestoindustrial. También comparten reclamos históricos, como la llegada del gas natural y una distribución más equilibrada de las inversiones nacionales.
Passalacqua sostuvo que ninguna provincia puede resolver sola esas desigualdades. La afirmación no contradice su llamado a pensar con independencia. Por el contrario, demuestra que la autonomía provincial no implica aislamiento. Se trata de construir acuerdos entre provincias que enfrentan dificultades similares para contar con mayor fuerza frente al centralismo.
En un país cada vez más concentrado en discusiones nacionales y enfrentamientos políticos permanentes, Misiones procura sostener una agenda distinta. No está exenta de dificultades, conflictos ni limitaciones. Pero busca evitar que la coyuntura consuma toda la energía de la gestión.
La política también se construye con símbolos. Elegir Cerro Corá para el acto central del 9 de Julio fue una manera de recordar que la provincia no termina en Posadas y que los pueblos pequeños también forman parte del centro político de Misiones. Llevar el Gabinete a Puerto Iguazú fue otra señal: los intendentes no tienen que peregrinar permanentemente hacia la capital para ser escuchados; el Estado también debe trasladarse hacia donde están los problemas.
Sobre el final de la semana, el propio entorno del Gobernador oficializó el nacimiento de “Movimiento por lo que viene“, el espacio llamado a ordenar la etapa que se abre tras el reacomodamiento interno. El nombre no es casual: evita deliberadamente cualquier referencia al pasado y coloca el acento en lo que vendrá. Su núcleo no se explica solamente por declaraciones de dirigentes, sino por la adhesión de la mayoría de los intendentes, esos mismos jefes comunales que la semana anterior se habían sentado a discutir problemas concretos en Puerto Iguazú. Allí, más que en cualquier consigna, se advierte la coherencia entre el discurso de autonomía y la construcción política: la herramienta electoral no se levanta sobre estructuras abstractas, sino sobre la gestión cotidiana y el vínculo directo con el territorio.
Esa configuración tuvo además una traducción visual que no pasó inadvertida. La foto de Cerro Corá, con el Gobernador rodeado de intendentes y legisladores que comenzaron a referenciarse públicamente en su liderazgo, funcionó como el primer anuncio silencioso del nuevo tablero. En un acto patrio, sin discursos de campaña ni definiciones estridentes, la imagen condensó el reordenamiento que ya se venía procesando en la Legislatura. La presencia de diputados provinciales acercándose a la conmemoración fue leída, con razón, como una señal de las adhesiones que empiezan a consolidarse alrededor del proyecto. La política también se construye con símbolos, y ese encuadre dijo, sin necesidad de palabras, aquello que los discursos todavía prefieren administrar con prudencia.
Por eso, el mensaje de Cerro Corá excedió la conmemoración histórica. Pensar de forma independiente implica también que Misiones pueda definir su futuro sin quedar sometida a las urgencias, los modelos o las disputas que se diseñan lejos de la provincia.
Y gobernar desde el territorio implica que esa independencia no quede convertida en una consigna vacía. Debe expresarse en agua para una colonia, ministros sentados con intendentes, productores mostrando su trabajo, provincias vecinas defendiendo intereses comunes y un Estado que, aun con menos recursos, intenta conservar capacidad de respuesta.
La fortaleza del oficialismo no está hoy en una campaña anticipada ni en una discusión pública sobre candidaturas. Está en la posibilidad de vincular un discurso de autonomía provincial con una práctica cotidiana de gestión. La independencia que Passalacqua reivindicó el 9 de Julio se vuelve políticamente efectiva cuando la Provincia logra tomar decisiones propias, sostener a sus municipios y evitar que los misioneros queden solos frente a una Nación cada vez más distante.

































































