Los cambios políticos importantes no salen de discursos sino de acciones y decisiones. Misiones parece ingresar en una etapa de esas características, con un modelo encabezado por Hugo Passalacqua que busca profundizar su diferenciación a partir de una premisa cada vez más visible: después de muchos años de fuerte centralidad en Posadas, llegó el momento de otorgarle mayor protagonismo a toda la provincia.
No se trata de contraponer la capital con el resto de la provincia ni de desconocer su transformación durante los últimos años. Posadas tuvo una gestión municipal que concentra naturalmente la administración pública, miles de empleados, proveedores, profesionales y empresas vinculadas directa o indirectamente al Estado. Esa condición genera un movimiento económico que los municipios más pequeños no tienen. En la capital circulan los recursos de la administración central; en una localidad sobre la ruta 12, la ruta 14 o la ruta 2, en cambio, hay que remar mucho más para recaudar, mantener caminos, garantizar servicios y responder todos los días a necesidades básicas de los vecinos.
Allí aparece uno de los principales desafíos de esta nueva etapa: hacer sentir a cada misionero que el lugar donde vive también importa. No necesariamente mediante obras monumentales. En el Misiones profundo, gobernar bien muchas veces significa arreglar un camino rural, garantizar agua, reparar una escuela, mejorar una línea eléctrica, disponer de una máquina vial o evitar que un expediente duerma durante meses en una oficina de Posadas. Son respuestas que pueden parecer pequeñas desde la dimensión provincial, pero que resultan enormes para una colonia o un municipio alejado.
Passalacqua conoce esa realidad y convirtió la territorialidad en una característica de su gestión. En los últimos cuatro meses recorrió más de veinte municipios y esta semana volvió a estar en Puerto Leoni y Tres Capones. A eso se suman las reuniones itinerantes del Gabinete provincial, que buscan invertir una lógica histórica: que no sean siempre los intendentes quienes deban peregrinar hasta la capital para encontrar respuestas, sino que ministros y funcionarios también lleguen al lugar donde están los problemas.
Esa misma lógica debería servir para interpretar los cambios que comienzan a producirse dentro del Gobierno. En medio del reordenamiento político existe la tentación de reducir cada movimiento a la interna: quién se fue, quién llegó, de qué sector proviene o con quién se referencia. Todo eso forma parte de la política, pero la discusión verdaderamente importante debería ser otra: quién puede gestionar mejor, quién conoce el territorio, quién tiene experiencia y quién puede ofrecer mejores respuestas.
Los cambios en ministerios, organismos y empresas públicas deberían entenderse desde esa perspectiva y no como una simple distribución de premios y castigos. Poner en valor perfiles con conocimiento del interior, experiencia profesional, contacto con cooperativas, municipios y comunidades puede contribuir a construir un equipo más representativo de la diversidad provincial. Misiones necesita funcionarios que conozcan Posadas, pero también dirigentes que sepan lo que significa vivir lejos del asfalto, depender de un camino terrado cuando llueve o esperar durante meses una solución que desde un escritorio puede parecer menor.
Quizás allí esté uno de los cambios más profundos que Passalacqua tiene la oportunidad de impulsar. Durante muchos años, el sistema político provincial funcionó bajo una centralidad muy marcada que permitió construir orden y una estructura sólida, pero que también fue limitando el margen de iniciativa de intendentes, legisladores, funcionarios y dirigentes con experiencia. Hubo capacidades que quedaron contenidas y hombres y mujeres con conocimiento territorial que tuvieron poco espacio para desarrollar plenamente sus propias iniciativas.
Reconocer esa realidad no significa negar lo construido. Significa entender que los modelos políticos también deben evolucionar. La nueva etapa puede abrir una oportunidad para que todos tengan algo que aportar: que un intendente no sea solamente un ejecutor sino también una fuente de propuestas; que un legislador pueda generar iniciativas; que un ministro tenga margen para gestionar y sea evaluado por sus resultados; y que dirigentes que durante años acumularon experiencia puedan demostrar finalmente todo lo que saben hacer.
Propuesta, gestión y acción pueden convertirse en conceptos ordenadores de ese proceso. Un liderazgo no necesariamente se fortalece concentrando todas las decisiones. También puede hacerlo multiplicando capacidades, distribuyendo responsabilidades y construyendo un equipo donde cada integrante sepa que tiene espacio para aportar.
Eso exige además que quienes ocupan los primeros lugares transmitan entusiasmo hacia abajo. La territorialidad no puede depender solamente de que el Gobernador recorra veinte municipios. Los ministros deben recorrer, los responsables de organismos deben conocer el territorio que administran y los legisladores mantener contacto permanente con las comunidades. Cuando Passalacqua definió esta semana a los intendentes como “los guerreros que tiene el pueblo de Misiones” y les pidió que nunca dejaran de estar cerca de la gente, expresó también una concepción del poder: los jefes comunales son la primera línea del Estado y detrás de ellos debe existir una estructura provincial capaz de acompañarlos.
Ese equilibrio territorial también debe trasladarse al desarrollo económico. La concesión del Puerto de Posadas tendrá verdadero sentido si la reducción de costos logísticos y el aumento de la capacidad operativa terminan beneficiando al forestal del Alto Paraná, al yerbatero, al tealero, a las cooperativas y a las industrias ubicadas a cientos de kilómetros de la capital. Lo mismo ocurre con la reciente habilitación de India para la importación comercial de yerba mate argentina: el éxito no debería medirse solamente en toneladas exportadas, sino en cuánto de esa oportunidad llega finalmente a productores, cooperativas, industrias y trabajadores.
Toda Misiones es valiosa y gobernar significa demostrarlo mediante decisiones. Esa idea también estuvo presente cuando Passalacqua afirmó en Tres Capones que no quiere una provincia donde algunos vayan “bien para arriba” mientras otros vayan “bien para abajo”, sino un crecimiento parejo para todos. La frase puede convertirse en algo más que una expresión circunstancial si termina ordenando una política destinada a equilibrar oportunidades entre la capital y el interior.
En paralelo, el Gobernador profundizó esta semana su diferenciación con la Nación al afirmar que Misiones está “olvidada por el Gobierno nacional” y cuestionar la falta de una mirada federal y solidaria. No fue una definición menor para un dirigente que suele medir cuidadosamente sus palabras. Resume una situación concreta: menos recursos nacionales, obras paralizadas, responsabilidades transferidas a las provincias y decisiones tomadas desde Buenos Aires sin contemplar suficientemente sus consecuencias sobre las economías regionales.
Pero esa diferenciación también requiere coherencia. Resultaría difícil reclamar federalismo desde el Ejecutivo provincial mientras representantes misioneros en el Congreso acompañan iniciativas nacionales que puedan afectar intereses estratégicos de Misiones. La discusión sobre la adquisición de tierras rurales por extranjeros es un ejemplo sensible para una provincia fronteriza, donde la tierra representa mucho más que un activo económico: significa soberanía, producción, biodiversidad y arraigo. Si el misionerismo pretende mantener su sentido político, el interés provincial debe estar por encima de cualquier alineamiento circunstancial con el poder central.
La nueva etapa también debería superar otra lógica que demostró tener límites: considerar que renovar significa despreciar la experiencia. Durante algún tiempo se utilizaron términos despectivos hacia dirigentes con trayectoria, como si haber gobernado un municipio, administrado un organismo o acumulado décadas de conocimiento territorial fuera un defecto. Esa estrategia no construyó renovación; muchas veces produjo rechazo y aislamiento hacia los Neo.
La política necesita jóvenes, nuevas ideas y dirigentes capaces de interpretar un mundo que cambia rápidamente, pero la experiencia también constituye un capital. La verdadera renovación consiste en combinar ambas cosas. Los nuevos cuadros necesitan oportunidades y quienes acumularon trayectoria pueden aportar conocimiento, memoria y capacidad. Un liderazgo inteligente no enfrenta generaciones: las integra.
Ese es quizás el desafío mayor de Passalacqua en esta etapa. Que los cambios no sean simplemente reemplazos de nombres, sino una modificación en la lógica de funcionamiento: pasar de una concentración excesiva a una participación más amplia, de esperar instrucciones a generar propuestas, de valorar solamente la disciplina a premiar también la iniciativa, y de mirar la provincia predominantemente desde Posadas a gobernarla desde todo el territorio.
Ruta 12, ruta 14, ruta 2, Alto Paraná, Alto Uruguay, zona Centro, Sur, colonias y pequeños municipios. Después de muchos años de fuerte centralidad, el interior tiene la oportunidad de ocupar un lugar mucho más importante. No para quitarle nada a Posadas, sino para equilibrar una provincia donde las oportunidades no deberían depender del código postal.
Para lograrlo habrá que distribuir recursos, pero también responsabilidades, oportunidades y capacidad de decisión. Habrá que permitir que los dirigentes capaces gestionen, que los intendentes propongan, que los ministros tengan iniciativa y que quienes durante años estuvieron limitados puedan demostrar lo que saben hacer.
Si Passalacqua consigue convertir esa idea en una práctica permanente, la diferenciación que busca no necesitará grandes proclamaciones. Se verá en los municipios, en los caminos, en los equipos que construya y en las respuestas que lleguen a la gente.
Porque descentralizar no significa solamente llevar funcionarios al interior.
Significa hacer que el poder, la gestión y las oportunidades lleguen a toda Misiones.
































































