Por Adrián Machado
El joven haitiano de Vélez Sarsfield debutó en el combinado nacional sub 17 que dirige Diego Placente. Durante el pasado Mundial de Fútbol, distintos sectores -mayoritariamente a través de las redes sociales- pusieron el acento en el “racismo” argentino, por no tener jugadores negros. Desglosemos esa afirmación.
Del 19 de noviembre al 13 de diciembre se llevará a cabo el Mundial juvenil sub 17 en Catar. La selección argentina dirigida por Diego Placente comenzó su preparación de cara a la cita mundialista, este miércoles realizó un partido amistoso contra Ecuador, con triunfo 2-1. Pero el dato saliente de la jornada fue el debut de Stephen “Kiki” Ramos, joven haitiano que juega en el fortín de Liniers, Vélez Sarsfield.
Ramos nació el 3 de abril de 2009 en Puerto Príncipe, Haití, y fue adoptado por una familia argentina cuando tenía solo 8 meses. A partir de ese momento, se crio en nuestro país. Un vecino observó sus cualidades en un “picado” en el barrio y recomendó a su familia que vaya a probarse a la institución velezana, una de las mejores canteras del país.
El delantero, que puede jugar tanto de extremo por izquierda como de referencia de área, fue progresando en las distintas categorías inferiores y hoy a los 17 años es una de las figuras de la sexta división del club de la V azulada. Quienes lo ven a diario destacan su gran potencia física, su velocidad en el mano a mano y su zancada larga y demoledora. Las comparaciones son siempre exageradas e inevitables, se han trazado paralelismos con el delantero brasileño del Real Madrid Vinícius Jr. y su apodo se debe a cierta similitud con el astro francés Kylian Mbappé.
Desde Vélez afirman que es una de las grandes promesas del club y, pese a que existieron algunos contactos de la Federación Haitiana de Fútbol para que Ramos represente a su país de origen -que disputó el último Mundial mayor-, el joven siempre expresó su intención de defender los colores albicelestes.
Estas breves e incompletas líneas no buscan confrontar con la burda acusación distintos sectores, fundamentalmente de Estados Unidos, que durante la pasada cita mundialista en Norteamérica llamaron la atención y tildaron a Argentina de racista por no tener jugadores negros en su plantel. A través de una categoría conceptual y analítica errónea para analizar lo que sucede en nuestro país se ensayaron diversas hipótesis descabelladas: que hubo un genocidio que eliminó a la población afrodescendiente, que se los mandó a morir en variados conflictos bélicos, que se deportó toda población vinculada a lo afro, etc. Esa acusación venía de la mano con otra, la de que Argentina es una especie de reservorio nazi.
El desconocimiento brutal de la sociedad argentina, su historia, sus costumbres, la opinión de la cantidad de migrantes que viven y pasaron por estas tierras quedó de manifiesto. ¿Existe el racismo, la xenofobia, la discriminación en Argentina? Claro que sí, pero en nuestros términos. Al trabajar con categorías propias de la academia norteamericana o europeas es lógico que les haga ruido y comiencen con su cacería de brujas. Tal vez sea difícil comprender que Argentina nunca tuvo colonias ni una voluntad imperial expansionista. Además de no participar del gran comercio de esclavos que duró inclusive hasta el siglo XX y haber decretado la libertad de vientres en 1813, así como la abolición de la servidumbre, el fin de la tortura y los símbolos de nobleza.
La promisoria carrera del joven Kiki Ramos sirve para ilustrar la integración y mestizaje del país -otro aspecto para destacar es la convivencia religiosa, aunque para ello necesitaríamos otro artículo-. Repasemos algunos, solo un puñado, de otros casos en el fútbol y otros deportes.
José Manuel Ramos Delgado

Fallecido en 2010 a los 75 años, Ramos Delgado fue descendiente de caboverdianos -su padre era oriundo de São Vicente, la segunda isla más poblada de Cabo Verde- y un destacado futbolista argentino. Desplegó su talento en Lanús -51 partidos-, River Plate -172 encuentros disputados entre 1959 y 1965-, Banfield -57 juegos- y en 1967 pasó al Santos de Brasil, donde jugaría 6 temporadas compartiendo plantel con Pelé, Antonio Wilson “Coutinho”, Gilmar, Clodoaldo o Agustín Mario Cejas, Pepe, Lima, entre otros. Estuvo presente en el partido que Pelé marcó su gol número 1000, contra el Vasco da Gama. Con el equipo de San Pablo ganó 4 campeonatos paulistas y un brasileirao antes de retirarse 1974 en Portuguesa.
Ramos Delgado, un marcador central de técnica exquisita, participó de los mundiales de 1958 y 1962 con la selección argentina y fue el capitán de la Copa de las Naciones de 1964, torneo organizado por el cincuentenario de la Confederación Brasileña de Fútbol, donde la selección nacional se consagró campeona al derrotar a Portugal por 2-0, al anfitrión por 3-0 y por la mínima en la final a Inglaterra, una sana costumbre.
Lee Aaliya

El joven basquetbolista nacido en La Plata es hijo del luchador ghanés Jeff Aaliya, más conocido por interpretar a Musambe Tutu en el programa televisivo 100% Lucha y que emigró a Argentina en 1997. Aaliya ha participado en distintos combinados juveniles nacionales y tuvo su debut absoluto con la selección argentina de mayores en 2023, pero de manera oficial en 2025 frente a Venezuela, en un encuentro clasificatorio para la AmeriCup.
En su La Plata local debutó como profesional en Gimnasia y Esgrima en 2021. Al año siguiente se incorporó al histórico Atenas de Córdoba para probar suerte en 2023 en la liga universitaria estadounidense, la NCAA, donde no tuvo mayor fortuna. Recaló en España en 2024 firmando contrato con el UCAM Murcia CB, aunque fue cedido al Palmer Basket Mallorca.
Regresó al país en 2024 fichando por otro equipo cordobés, Instituto. El año pasado retornó a Murcia para ser parte del plantel sub 22 así como del equipo profesional.
Liu Song
Conocido como “Songuito” para la afición argentina, el nacido en 1975 en la región de xi, China, fue el mejor jugador de ping-pong de la historia de nuestro país. Representó a Argentina en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos (Sídney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012) y cosechó un total de 8 medallas panamericanas.
En 1990, su familia se trasladó hacia Argentina, afincándose en el barrio de Floresta, en la ciudad de Buenos Aires, donde pusieron una lavandería. Cinco años después, Song siguió sus pasos. Adoptó la nacionalidad argentina, país al que siempre representó en las competencias internacionales y comenzó a entrenar en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo -CENARD-.
Su máximo y muy recordado logro fue la medalla de oro individual en los Juegos Panamericanos de Guadalajara en 2011. Su celebración quedó en la retina de miles de argentinos.
































































