Durante la sesión ordinaria de este jueves en la Cámara de Representantes de Misiones, la Cámara baja aprobó la ley que declara Patrimonio Histórico, Cultural y Arquitectónico al Santuario de la Virgen de Schoenstatt, ubicado en la ciudad de Oberá. En el marco del debate parlamentario, la diputada provincial Aryhatne Bahr actuó como miembro informante del dictamen y brindó un emotivo discurso en el recinto, donde repasó el origen histórico de la institución, el rol de la comunidad obereña en su edificación y la relevancia comunitaria del predio religioso.
Historia, persecución y la promesa para Misiones
En su intervención ante el cuerpo legislativo, Bahr contextualizó el nacimiento del movimiento apostólico y las circunstancias que precedieron la llegada de la congregación a la provincia:
El origen y la Alianza de Amor: La legisladora recordó que el movimiento se inició en Alemania en 1914 impulsado por el sacerdote José Kentenich y un grupo de seminaristas, bajo el lema «nada sin ti, nada sin nosotros».
El «Espíritu del 20 de Enero»: Remarcó que el fundador sufrió la persecución del régimen nazi y permaneció confinado en el campo de concentración de Dachau entre 1942 y 1945. «Esa prueba demostró que la alianza no era solo una idea bonita, sino algo capaz de sostenerse en el peor de los tiempos. Por eso el santuario de Oberá lleva por nombre ‘Garantía del Espíritu del 20 de Enero’», señaló Bahr.
Llegada a Oberá: Tras la llegada de las Hermanas de María en 1949 para la fundación del Colegio Mariano, el propio Padre Kentenich visitó la provincia y pronunció la célebre frase adoptada como compromiso histórico por la comunidad: «Misiones, con su naturaleza pujante, será un floreciente jardín de María».
Un hito de construcción comunitaria en tiempo récord
Uno de los puntos centrales del discurso legislativo estuvo enfocado en el carácter colectivo y autogestionado de las obras de edificación del templo obereño:
Iniciativa popular: Bahr resaltó que la obra no fue financiada por el Estado ni por grandes empresas, sino edificada por la misma ciudadanía: «El constructor fue Antonio Schmitz, pero los principales colaboradores fueron los alumnos del colegio, sus familias y los vecinos que colocaron ladrillo a ladrillo».
Récord de construcción: Tras colocar la piedra fundamental el 24 de septiembre de 1956, el santuario fue completado en tan solo dos meses y bendecido el 21 de noviembre del mismo año, convirtiéndose en el único en su tipo en el mundo erigido en dicho lapso de tiempo.
Las tres gracias y la dimensión social
Al argumentar la importancia de la ley aprobada, la diputada enfatizó el impacto intangible del espacio sobre el tejido social de la región:
Valores comunitarios: Bahr repasó las tres gracias asociadas a la espiritualidad del lugar —el cobijamiento, la transformación interior y el envío apostólico— manifestando que «estas tres palabras le hablan a cualquiera que en algún momento necesitó un lugar donde sentirse recibido y amado en tiempos de relaciones frágiles».
Reconocimiento a los impulsores: Destacó la autoría del proyecto original impulsado por el diputado mandato cumplido Rafael Pereira Pigerl, con la participación de sus pares Rita Núñez y Omar Olsson, al tiempo que valoró la presencia en el recinto de referentes locales de la Liga de Familias, la Rama de Madres, la Juventud y autoridades municipales de Culto y Gobierno de la ciudad de Oberá.

































































